En defensa del SINAC

Es plausible que un buen porcentaje del país reconozca que las áreas protegidas tienen un papel fundamental, no solamente en el prestigio de nuestra nación, sino que son decisivas en la generación de ingresos por turismo (alrededor de un 20% de los ingresos de divisas por actividades productivas y de servicios). Asimismo, es difícil pensar que una mayoría de la opinión pública en Costa Rica no reconozca el papel esencial que han jugado los guardaparques para efectos del funcionamiento de nuestro sistema de áreas protegidas. De allí que sea lógico que una iniciativa que busque mejorar las condiciones de estos funcionarios tenga de primera entrada una recepción positiva.

Sin embargo, el texto del proyecto de ley de “Creación del Servicio de Parques Nacionales como una Dirección General de Ministerio de Ambiente Y Energía” (Expediente 19.937 patrocinado por el Diputado Abelino Esquivel) contiene una serie de elementos que nos han llevado a la convicción de que es una iniciativa inconveniente para los intereses del país. En primer lugar, el texto original del proyecto parte de una motivación o fundamentación que ignora elementos importantes de la realidad de la conservación costarricense. En segundo lugar, el modelo propuesto contiene problemas que rozan con la legalidad ambiental, la constitucionalidad y la buena técnica. Este artículo se concentra en la primera cuestión dejando para una siguiente entrega los detalles del texto de propuesta de ley.

El proyecto pretende justificarse mediante dos ideas básicas. Primeramente que el viejo modelo que Costa Rica abandonó en los años 90 funcionaba perfectamente. En segundo lugar, que el modelo participativo actual que conocemos como SINAC (Sistema Nacional de Áreas de Conservación) ha fracasado y que por ello debe ser sustituido por una versión mejorada del anterior.

No hay duda que la creación del sistema de áreas silvestres protegidas tiene méritos indudables por sí misma. En esa dimensión el trabajo de los pioneros que impulsaron el modelo (entre ellos don Álvaro Ugalde q.d.D.g.) debe ser reconocido. Sin embargo, decir que el modelo carecía de problemas pasa por alto una gran cantidad de literatura técnica en obras de reconocidos autores internacionales, que calificaron al viejo sistema de parques nacionales como un sistema vertical, segregado, parcial y clientelista que, a pesar de tener buenas intenciones, no logró documentar los avances que pretendía en cuanto a indicadores ambientales, y no prestaba suficiente atención a las necesidades sociales de las comunidades que habitaban dentro y en los alrededores de las áreas protegidas.

Precisamente fue este análisis crítico bien fundamentado el que marcó una redefinición del paradigma ambiental en Costa Rica alrededor de ideas como el desarrollo sostenible y, más recientemente, la equidad ambiental. Fue la convicción de que ese enfoque era inefectivo lo que lleva al país a buscar el cumplimiento de las prescripciones del Principio 10 de la Convención de Río, que busca asegurar que toda persona tenga acceso a la información, participe en la toma de decisiones y acceda a la justicia en asuntos ambientales, con el fin de garantizar el derecho a un medio ambiente sano y sostenible de las generaciones presentes y futuras. En concordancia, se reconoce el Principio 12 del enfoque ecosistémico de la Convención de Diversidad Biológica de 1994, cuando un visionario grupo político y de ambientalistas/ecologistas formulan y logran la aprobación de la Ley de Biodiversidad de Costa Rica, que es la que crea al SINAC, casi finalizando el período gubernamental 1994-1998.

La idea base del SINAC busca ir más allá que el modelo viejo y lidiar con un problema estructural fundamental: las áreas en las cuales se ubica un buen porcentaje de las áreas protegidas coinciden con las áreas de menor desarrollo social del país. Por ello, se planteó un modelo de áreas de conservación en el cual se busca la integración y complementariedad de una diversidad de modelos de conservación ya existentes (Parques Nacionales, Reservas Biológicas, Refugios de Vida Silvestre, Reservas Forestales, Zonas Protectoras, etc.) con las áreas circundantes. El enorme reto que se planteó el país fue el manejo completo e integrado del paisaje, en un esfuerzo de amortiguar los efectos del uso humano y permitir que la calidad de vida de los habitantes que deben hacer sacrificios por el bienestar general sea la adecuada.

Los postulantes plantean que el modelo del SINAC ha fracasado en el manejo de los parques nacionales y reservas equivalentes con base en reportes que presentan indicadores parciales de cumplimiento de los objetivos del sistema. Ignoran importantes auditorías operativas de la Contraloría General de la República, como la contenida en el Informe DFOE-AE-IF-16-2014 sobre “la Eficacia del SINAC en la Conservación y el Uso Sostenible de la Biodiversidad dentro de las Áreas Silvestres Protegidas Continentales”.

En este informe se evalúa en forma integral el desempeño de la institución. Se examinan indicadores relativos a insumos para el funcionamiento y consolidación de áreas silvestres protegidas continentales, la promoción de la cooperación de las instituciones públicas, actores no gubernamentales, comunidades locales y pueblos indígenas para su aporte a la gestión de las áreas protegidas y resultados para la investigación, monitoreo, uso público y uso sostenible por las comunidades locales y pueblos indígenas.

Los resultados de esta auditoría muestran que en el manejo y administración de los parques nacionales y reservas biológicas, el desempeño del SINAC es, en su mayoría, de moderado a bueno. Es un resultado lógico pues es en ellos que se han concentrado los escasos recursos del sistema. Es decir, no puede sustentarse una posición de que el sistema ha fracasado respecto a los parques nacionales y áreas equivalentes. Indicadores. Estos resultados son reforzados por otra serie de indicadores importantes, que no son considerados en este proyecto de ley. En primer lugar, vale apuntar el aumento en la cobertura forestal del país hasta un 52% de la totalidad del territorio. Si el trabajo de SINAC fuese un fracaso, sería imposible que este logro se hubiese alcanzado.

Refuerza esta conclusión la investigación, recientemente publicada, sobre los efectos de la narcodeforestación en Centroamérica realizada por distinguidos científicos estadounidenses, liderados por el Dr. Steve Sesnie del Servicio de Vida Silvestre de los EEUU (A spatio-temporal analysis of forest loss related to cocaine trafficking in Central America). En esta investigación Costa Rica no presenta la huella de la deforestación anómala correlacionada al narcotráfico que se ha manifestado desde mediados de la década pasada a nivel regional.

No pretende este artículo afirmar que el SINAC es un sistema sin problemas y retos. De hecho, su estructura participativa ha hecho posible una profunda actividad de análisis autocrítico en los últimos años que lo ha hecho avanzar. Por ahora, hemos querido adelantar el análisis de la fundamentación del proyecto de ley presentado y lo complementaremos con los detalles sobre aspectos específicos del articulado en una entrega posterior. Asimismo, estamos solicitando formalmente a la Comisión de Ambiente de la Asamblea Legislativa una audiencia, con el fin de presentar en detalle el razonamiento que fundamenta nuestra oposición a este proyecto de ley con vista del texto que ha circulado ante la opinión pública.

Llamamos a la sociedad costarricense y a todas las organizaciones que creen en el sistema de gobernanza participativo del SINAC a unirse al llamado del fortalecimiento del sistema visionario que tiene el país. En consecuencia les llamamos también a oponerse al proyecto de Ley 19.937.

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