Carbono Azul

Captura de carbono. Emisión de gases de Efecto Invernadero. Compensación. Cambio climático. Estos y otros conceptos son ampliamente utilizados en discusiones académicas, en foros de expertos alrededor del mundo y en artículos en los medios de comunicación. Pero también en las conversaciones cotidianas sobre el estado de nuestro planeta y su futuro, que al fin de cuentas, es el nuestro…

Artículo citado en The Violence of Development

Sin embargo, hasta hace poco tiempo el concepto de Carbono Azul se ha introducido en las discusiones oficiales sobre cambio climático. Fue precisamente el primer ministro de Papúa Nueva Guinea quien presentó a nivel de la Comunidad Internacional en las Naciones Unidas este concepto basado en un estudio mundial realizado sobre la fijación de carbono de los ecosistemas marinos y costeros.

Paralelo al concepto de Carbono Verde (almacenado en los bosques y sus suelos) se define Carbono Azul como el que es almacenado por los diferentes ecosistemas costeros y marinos, por ejemplo plancton, bacteria, hierbas marinas, plantas de marismas saladas, bosques de manglar y otros humedales. Estos, al descubrirse que almacenan hasta cinco veces más carbono que los bosques tropicales adquieren gran relevancia en la lucha contra el cambio climático. En Costa Rica, por ejemplo, a la luz de los compromisos gubernamentales de cara a la Carbono Neutralidad del país para el 2021, volver nuestros ojos a estos maltratados y olvidados ecosistemas puede ser una estrategia inteligente.

Si bien es cierto que los ecosistemas costeros y marinos comprenden sólo el 0.05 % de la biomasa vegetal, almacenan en la tierra una cantidad importante de carbono ya que son de los sumideros más intensos del planeta. Históricamente los ecosistemas costeros, por ejemplo, han sido desprestigiados y llamados injustamente “suampos” o “pantanos insalubres” lo que ha dado luz verde a su sistemática destrucción. A diferencia de la captura y almacenamiento en tierra del carbono (donde el carbono podría estar encerrado por décadas o siglos) el que se almacena en los océanos perdura por milenios.

Bien lo afirma el reporte del programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente “de todo el carbono verde capturado anualmente en el mundo, que es el carbono capturado por el proceso de fotosíntesis, más o menos el 55% es capturado por ecosistemas marinos” (Falkow-ski et al., 2004; Arrigo, 2005; González, et al., 2008; Bowler, 2009; Simon et al., 2009).

El objetivo de visualizar el carbono azul y darle por separado este nombre es el de poder resaltar la importancia de estos ecosistemas costeros y marinos, ya que a la luz de múltiples foros internacionales sobre carbono y cumbres climáticas el papel de los océanos ha sido muchas veces minimizado o invisibilizado. Rescatando su papel en el cambio climático se pueden realizar proyectos de conservación de humedales, protección de océanos y de sus diferentes ecosistemas y servicios ambientales.

La Fundación Neotrópica, consciente de la importancia de estos recursos, desde el 2009 ha trabajado continuadamente en programas de conservación comunitaria de manglares. El proyecto Mangle-Benín, además de sensibilizar a la población sobre la importancia de los manglares aledaños al Golfo Dulce dejó como resultado el fortalecimiento de estas zonas con la siembra de alrededor de 100.000 plántulas de manglar y el establecimiento de clubes ambientales con estudiantes de primaria. Este proyecto contó con un fuerte apoyo comunal a través de organizaciones locales y centros educativos, logrando una gestión comunitaria de los beneficios del manglar.

Además, con el proyecto ECOTICOS, se valoraron desde la economía ecológica los servicios ambientales que el Humedal Nacional Térraba-Sierpe da a la comunidad, a Costa Rica y al mundo. El HNTS alberga el área de mayor tamaño de Manglar de su tipo en el hemisferio americano, la cual según cálculos conservadores produce servicios ambientales con un valor de $10.000 por hectárea por año.

Otra importante iniciativa ha sido la campaña “Misión Humedales Vida para Tod@s” en conjunto con otras organizaciones e instituciones como Apreflofas, la Escuela de Biología de la UCR y las federaciones de estudiantes de las principales universidades estatales. A través de esta campaña se busca lograr una mayor sensibilización sobre la importancia de estos ecosistemas costeros, los servicios que brindan y la necesidad de su efectiva conservación.

En Costa Rica, aún y cuando se están desarrollando importantes iniciativas de conservación, un significativo número de áreas de manglar no tienen declaratoria de Área Silvestre Protegida contando solamente con la declaratoria general que la ley le daba hasta ahora a los humedales, por lo tanto, se genera una gran incertidumbre sobre el futuro de su gestión y conservación. Estos ecosistemas son frágiles y en constante amenaza por presión de actividades productivas, sedimentación, cambios de clima, entre otros. Este es el caso de los manglares del Golfo Dulce, por ejemplo.

“Cerca de un 7% del territorio nacional es Humedal. Dentro de esta categoría se encuentran, entre otros, ecosistemas terrestres asociados al mar como manglares, arrecifes y esteros; y ecosistemas de agua dulce como bosque anegado, pantanos, llanuras de inundación, lagos y lagunas” (Fuente: INBio).

“A partir de la incorporación de Costa Rica como miembro de la Convención sobre humedales (Ramsar) en 1991, empezó un movimiento de motivación a la conservación y uso racional de este tipo de ecosistemas. Ya que además de servir como fuente de ingreso por sus diversos productos y servicios, es también hábitat de una rica biodiversidad” (Fuente: EARTH).

En la lucha para contrarrestar el cambio climático, la aplicación del concepto del carbono azul y la conservación de ecosistemas costeros y marinos se torna en una acción urgente, provechosa y vital, siendo sumamente importante la vinculación de todos los sectores de la sociedad: organizaciones ambientalistas, movimientos sociales, instituciones gubernamentales, académicas, empresa privada e individuos preocupados y comprometidos con la conservación.

Documentos consultados y para mayor información:

Donate
Get Involve
 
Logo
Developed by Drupux